El gran desafío

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El gran desafío

Una tarde, todos los del equipo de Cosa de todos nos miramos a los ojos y nos preguntamos: ¿qué más podemos pedir? Hacemos un blog buenísimo, escribimos sobre las cosas que nos interesan, conseguimos entrevistar a gente reimportante, tenemos lectores que nos siguen… ¡Y ganamos un premio!…

Pero quedaba un desafío pendiente. Hacer la gran nota: ¡una entrevista a la Presidenta! Y allá fuimos.

Ingresamos a la Casa de Gobierno por los túneles del Museo del Bicentenario. Allí nos encontramos con dos granaderos. Para nuestra sorpresa, no estaban parados como estatuas. Caminaban y hablaron con nosotros. Nos contaron cosas muy interesantes. Por ejemplo, que los granaderos se entrenan para estar largas horas quietos, saben andar a caballo y que en el uniforme tienen un sable y una escarapela que simboliza el sol de Mayo. Ellos viven en el regimiento y son la seguridad de la Presidenta. Ella es su jefa porque es la autoridad máxima del conjunto de las Fuerzas Armadas (aunque el padre de los granaderos es el general Don José de San Martín). La charla estuvo muy copada, pero seguimos adelante. Destino: despacho de la “Presi”.

Ya dentro de la Casa Rosada, nos encontramos con Aníbal Fernández, el Jefe de Gabinete de Ministros (aunque la jefa de verdad de todos los ministros es la Presidenta, porque deben seguir sus instrucciones). Nos contó que tal como dice la Constitución, él es el responsable de la administración general del país. Esto quiere decir que se ocupa, por ejemplo, de organizar las cuestiones del dinero que gasta el Gobierno (el presupuesto) y debe rendir cuentas al Congreso. Su cargo dura cuatro años y la Presidenta elige quién lo ocupará.

Entre algunas de las tareas del Jefe de Gabinete, está leer las leyes una vez que las Cámaras ya las aprobaron y firmar los decretos que las convierten efectivamente en ley. También quedarse en el país mientras la Presidenta viaja y reunirse con los ministros cuando la Presidenta está ocupada, además de cumplir con las responsabilidades que le delegue la Presidenta.

La charla estuvo muy sorprendente también. Cuando nos dijo que la presidenta estaba en el despacho de al lado, nos pusimos nerviosos y corrimos hacia allá… Pero al salir: ¡chin pum! Todo terminó de golpe. La seguridad de la Casa de Gobierno nos obligó a retirarnos…

¡Chau nota con la Presidenta!

Igual estamos recontentos porque lo conocimos a él; porque el blog está rebueno; porque vivimos un montón de aventuras entrevistando a ministros, profesores, funcionarios, médicos, senadores, diputados… Es impresionante mirar atrás y ver toda la gente que conocimos. También descubrir que no estamos solos. Que en el barrio, en la ciudad y en el país en el que vivimos hay un montón de gente trabajando para vivir mejor, en una sociedad más justa e igualitaria. En una república que sea de todos…

Sigamos adelante. Gracias, amig@s del blog.

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¿Cualquiera puede ser presidente o presidenta?

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¿Cualquiera puede ser presidente o presidenta?

Votar está bueno. Y es muy importante.

Cualquier argentino o argentina puede gobernar el país, una provincia o una localidad. Eso está bien claro en la Constitución Nacional. Sin embargo, nadie podrá llegar a hacerlo sin pasar por un largo proceso: el proceso de ser elegido por los demás. ¡Eso es la democracia!

La democracia es una forma de gobierno. En ella, los ciudadanos eligen a los que van a gobernar. Lo hacen a través del voto. Por eso es una democracia representativa: hay un conjunto de personas que toman las decisiones de gobierno en representación de los ciudadanos que los eligieron para que lo hagan. ¿Pero cómo se hace para elegir a esos representantes?

En Argentina, el presidente, los senadores, diputados, intendentes y concejales son nuestros representantes. Ellos deben ser elegidos y gobiernan durante un tiempo determinado. Por eso el proceso de elegir a nuestros representantes se da cada cuatro o seis años y se llama elecciones.

Entonces, las elecciones son ese momento en que elegimos a los que nos gobernarán. Un día determinado, el país (también cada provincia, si hay elecciones provinciales) se organiza para que todos y todas puedan ir a expresar sus ideas a través del sufragio (así se le dice al voto también).

Las elecciones se hacen un día domingo en las escuelas de Argentina, y deben votar las personas mayores de 18 años. El voto en nuestro país es obligatorio (hay que ir sí o sí) y secreto (nadie te puede obligar a decir a quién vas a votar). Y hay que ir con el DNI.

Para ordenarnos, existe el padrón electoral, que es un archivo donde aparece la escuela y la mesa a la que tiene que ir a votar cada argentino y cada argentina. (Como se imaginarán, no se puede votar en cualquier escuela o en cualquier mesa, ¡si no, sería un caos!).

En la escuela, cada mesa tiene su “cuarto oscuro”, que no es un lugar sin luz, sino un aula o habitación donde el votante entra solo y en privacidad. En el cuarto oscuro están bien ordenadas las boletas, unos papeles que dicen quiénes son los que se presentan como candidatos a representarnos. Cada ciudadano entra al cuarto oscuro, elige la boleta, la mete en un sobre blanco, lo cierra y lo deposita en la urna. Cada mesa tiene su propia autoridad, que es el presidente de la mesa, quien se asegura de que todo se haga correctamente.

Pero ¿cómo se sabe quién gana? A partir de las seis de la tarde del día de las elecciones, no puede votar nadie más. Cuando pasa esa hora se abren las urnas. El presidente de cada mesa se fija cuántas personas votaron y cuántos sobres hay (deben coincidir). Luego se empiezan a contar los votos, que se pasan en una planilla.

Cada urna, con sus votos y su correspondiente planilla, va a la Junta Electoral, el organismo responsable de toda la elección. Ahí se cuentan nuevamente los votos, se suman los de cada mesa, cada escuela y cada provincia, hasta que se llega a un resultado. El que saca más votos es, obviamente, el que gana las elecciones y ejercerá su cargo durante el período siguiente.

Actualmente hay un nuevo régimen electoral. Por eso, el proceso de elecciones tiene las elecciones primarias, donde se eligen candidatos, y las elecciones nacionales, donde se elige a quiénes gobernarán.

Quizás alguna vez escucharon decir que cada elección es una fiesta para los argentinos. ¿Saben por qué? Porque durante muchos años hubo dictaduras. En ellas, los gobernantes no fueron elegidos por el voto de los ciudadanos. Se autoproclamaron presidentes e impusieron sus ideas y sus decisiones, sin respetar los derechos ni las vidas de las personas.

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¡Galletitas mágicas: consumidores atentos!

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¡Galletitas mágicas: consumidores atentos!

Imaginen esta escena (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia): un simpático chico tiene hambre y está aburrido. Se para frente a la estantería de un almacén y elige un paquete de galletitas porque en su envase dice “DIVERSIÓN GARANTIZADA”. El pequeño –simpático, no se olviden– come una galletita y espera que algo inesperado le pase. Pero nada… sigue tan aburrido como antes. Se enoja mucho y llama a un número que está en el mismo paquete.
—Hola, ¿Defensa del Consumidor?
Fin de la escena.

¿Está bien que un paquete de galletitas diga algo que no puede cumplir? ¿Se trata de una mentira? ¿Se puede hacer la denuncia? ¿Defensa del Consumidor puede ayudarnos? ¿Qué podemos hacer?

Todo esto es lo que quisimos averiguar para Cosa de todos.
… Y esto es lo que encontramos:

1- Existe una Ley de Defensa del Consumidor. Es la Ley 24.240.

2- Existen derechos del consumidor. Algunos son el derecho a la “satisfacción de necesidades básicas”, “información”, “libertad de elección” y “educación para el consumo”.

3- Defensa al Consumidor es una oficina dedicada a garantizar los derechos de todos y todas. Depende de la Subsecretaría de Defensa del Consumidor de la Nación.

4- Hay una línea gratuita de orientación del consumidor. Allí te explican qué hacer cuando tenés un problema. Es el 0800-666-1518.

5- En un caso como el de las galletitas, hay poco para hacer. “Diversión garantizada” es un eslogan publicitario. Es como si dijera “las más ricas del mundo”. No se trata de una mentira. Aquí Defensa del Consumidor no puede actuar.

6- Defensa del Consumidor puede ayudarnos cuando hay un incumplimiento. Por ejemplo, si compramos un juguete que en su caja dice que tiene algo, pero en la realidad no trae eso (como un amigo que compró un metegol, y en la caja decía que traía 11 jugadores rojos y 11 azules, pelotas de repuesto y otras cosas más, pero cuando lo abrió, los jugadores eran 7 de cada color y no había pelotas de repuesto), ahí sí se puede reclamar. Pero para eso hay que tener siempre el ticket o la factura.

7- Cuando nos damos cuenta de que hay incumplimiento, podemos ir al negocio donde lo compramos (siempre con el ticket o factura). Podemos pedir que nos cambien el producto o que lo arreglen, si está en garantía. Si no nos dan una respuesta, podemos hacer la denuncia a Defensa del Consumidor.

8- La denuncia se puede hacer por Internet. Hay que llenar un formulario que está en http://www.consumidor.gov.ar/entrar/

9- Para algunos productos existen las garantías. Eso quiere decir que durante un tiempo (casi siempre de 6 meses), si lo que compramos no funciona bien, el negocio debe arreglarlo o cambiarlo por otro. Para que podamos usar la garantía también tenemos que tener el ticket.

10- Una de las cosas que más se denuncian son cosas relacionadas con teléfonos y líneas de celulares!!!

Es muy importante informarnos sobre los derechos que grandes y chicos tenemos como consumidores. Si no conocemos estos derechos, va a ser difícil que los hagamos valer.

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DNI: nombres y números para todos

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DNI: nombres y números para todos

¿Saben cuántas personas vivimos en este planeta? Dicen que seremos unos 7.000 millones de habitantes a fines de 2011. Un montón, ¿no? Pero lo más increíble es que, encima de ser tantos, ¡seamos todos distintos!

¿Alguna vez se pusieron a pensar en qué nos diferenciamos o cómo nos reconocemos unos de otros?

La apariencia física, el carácter, el nombre propio o algunas formas de identificación ayudan a desarrollar la identidad de cada uno, es decir, a saber quién es cada uno y a poder comunicarlo.

Lo interesante es que, más allá del nombre que nos pusieron nuestros padres, los países necesitan llevar un control de todas las personas que habitan su territorio. En nuestro país, actualmente, ese control se hace desde el Ministerio del Interior. Ahí se hace, entre otras cosas, el DNI, que quiere decir Documento Nacional de Identidad; este se entrega a nacidos en Argentina y también a los extranjeros que deciden vivir acá.

El documento es una identificación personal. Cuando un ciudadano argentino nace, sus papás deben anotarlo en el Registro Nacional de las Personas, que es una oficina que le asigna a cada uno un número único, que nunca se modificará. Así, además de nuestro nombre y apellido, tenemos un número que nos va a acompañar toda la vida.

Florencio Randazzo es el ministro del Interior. Nos contó que, desde 1968, el documento es obligatorio y que en el último año hubo muchas modificaciones:
• Antes el DNI era verde y ahora es celeste, para que tenga que ver más con un color que nos identifica como país. (¡Vamos la blanquiceleste!).
• Antes se hacía a mano y ahora en forma digital, gracias a la tecnología.
• Antes se hacía en el lugar donde nacíamos. Ahora, en cualquiera de los 1.700 puestos que hay en todo el país.
• Antes solo tenía forma de libreta. Ahora tiene forma de tarjeta para hacer distintos trámites.
• Antes era falsificable (¡qué truchos!). Ahora tiene 32 medidas de seguridad.

El ministro nos aclaró que, actualmente, el documento argentino tiene formato de credencial y también de libreta. La credencial se usa para trámites de todos los días. Pero el formato de libreta se mantiene para que los ciudadanos puedan votar. En nuestro país el voto es obligatorio, y los mayores de 18 años deben tener su DNI, porque una vez que votaron se les sella el documento para que quede registrado que fueron a votar (y que cumplieron con ese deber cívico).

Algunas cosas para tener en cuenta:
– El trámite es gratuito para que no haya indocumentados en nuestro país.
– El documento sirve solo dentro de nuestro país y del MERCOSUR. Si queremos ir a otro lado, debemos tener un documento de viaje que se llama pasaporte. Ese documento es obligatorio y tiene más normas de seguridad.
– Todos estos documentos tienen fecha de vencimiento. ¡Hay que estar atentos!
– Lo importante en el documento no es la foto del documento, sino la huella dactilar. ¡Así que no importa si sos punk, flogger o llevás peluca! ☺

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Límites de una ciudad…

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Límites de una ciudad…

¡Hoy descubrimos que nuestra ciudad termina en el lugar donde empieza otra! Es decir, la ciudad tiene límites y sus reglas. Por ejemplo, no podemos anotarnos en un concurso de ajedrez municipal si no somos vecinos de esa ciudad.

El país está organizado en provincias y, dentro de ellas, en municipios. Los municipios son las distintas ciudades donde el jefe máximo es el intendente.

A los municipios se los llama “gobiernos locales”. La Constitución Nacional dice que las municipalidades se van a organizar según lo que digan las constituciones provinciales. También que son autónomas. Es decir, que pueden elegir su forma de gobierno, hacer resoluciones y elegir a sus autoridades a través del voto popular.

Entonces, los municipios se rigen por las leyes nacionales, las de cada provincia y también por ordenanzas. Estas leyes de las ciudades son solo para los vecinos de ese lugar. Con las ordenanzas se establece, por ejemplo, que se hará un paso a nivel, que se ayudará a que se instalen fábricas en la zona, que se permitirán kioscos de flores en las veredas, que se pondrán más señales de tránsito en las calle, que se destinará más dinero para hacer distintas tareas, etc. Estas ordenanzas las sancionan los Concejos Deliberantes.

Lucas Ghi es el intendente de Morón, en la Provincia de Buenos Aires. Él nos contó que un intendente gobierna su ciudad (es como el presidente de ese lugar). Tiene que ocuparse del mantenimiento de las calles, las plazas, los hospitales, las salas de salud o los jardines municipales. También de hacer actividades culturales o deportivas. Nos explicó que no es una tarea fácil y que por eso se hace en equipo, con personas capacitadas en distintos temas que ayudan a dar respuesta a los problemas del lugar.

Lo más importante es que, como vecinos o vecinas de un lugar, podemos hacer reclamos, contar nuestros problemas y también ayudar a buscar soluciones, ¿no?

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“No nos pinchan nada”… ¿O mejor sí?

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“No nos pinchan nada”… ¿O mejor sí?

¿Cuántas veces lloramos o pataleamos porque no quisimos darnos una inyección? Vamos, no se hagan los valientes… a nadie le gusta que le den un pinchazo, pero hoy podemos contarles un caso fuera de lo común…
¡En este momento, en nuestra propia escuela, hay un grupo de amigos amotinados en el primer piso porque no quieren vacunarse!

Aunque les explicamos que las vacunas son lo mejor para que no nos enfermemos, que es importante vacunarse porque si lo hacés te cuidás a vos y a los demás, y que no duelen tanto, no quieren saber nada acerca de jeringas y agujas.

Pero las inyecciones no son tan graves. Casi nunca duelen. Y si duelen, es mil veces menos que un pellizcón. Piensen lo siguiente: darse una vacuna es preferible a estar una semana en la cama.

Lo dijo con mucha claridad la Jefa del Programa Nacional de Inmunizaciones, la Dra. Carla Vizzotti: “Las vacunas nos protegen de muchas enfermedades. Son una inyección muy chiquitita que logra que nuestro cuerpo genere las defensas para muchas enfermedades. Es muy importante que los chicos nos vacunemos porque, cuando lo hacemos, también ayudamos a los demás. Al estar protegidos, cuidamos a aquellos que no pueden vacunarse (a los bebés, a los ancianos, a las personas que tienen otras enfermedades…). Por eso hay que pensar que las vacunas son solidarias”.

Las vacunas son una preparación que tiene gérmenes en muy pequeñas dosis. Son preparadas por los científicos en los laboratorios para que, a través de distintos procesos, se pueda disminuir la capacidad de enfermar de esos organismos.

Otro conjunto de expertos es el que decide quiénes deben vacunarse, cuándo hay que hacerlo y qué vacunas tiene que darse la población. Ellos arman lo que se llama el “calendario de vacunación”.

Hay vacunas y refuerzos. Si no nos damos los refuerzos, también nos podemos enfermar. Por eso es importante que, desde que nacemos hasta que seamos grandes, nos demos todas las vacunas y refuerzos de ese calendario. La mejor manera de saber que lo hicimos es a través del certificado de vacunación. ¡Eso te lo piden siempre en la escuela!

Las vacunas las pagan todos los ciudadanos cuando pagan sus impuestos. Con esa plata, el Estado puede hacerse cargo de la salud de la gente, comprando las vacunas y distribuyéndolas en todo el país. Así, chicos y grandes pueden aplicárselas en forma gratuita en los vacunatorios de cada lugar.

Por eso… a nuestros amigos encerrados en el aula, les recomendamos apretar los labios bien fuerte, mirar para otro lado, cantar una canción o recitar un poesía para no ver la aguja, pensar en las vacaciones o en lo que quieran, pero tienen que animarse a la inyección, porque aunque a nadie le guste poner el brazo… cuando te explican que la vacuna es lo mejor para no enfermarte, la cosa cambia, ¿no?

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¡Qué trabajo da trabajar!

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¡Qué trabajo da trabajar!

Trabajar es algo muy importante. Gracias al trabajo, los adultos pueden mantenerse a sí mismos o a sus familias. También ayuda a que las personas se sientan útiles y capaces cuando tienen un oficio o una profesión. Sin embargo, trabajar no parece ser algo tan sencillo. Hace falta poner tiempo, esfuerzo personal y también responsabilidad. En cualquier trabajo hay que cumplir las tareas con compromiso (llegar a horario, cumplir con los objetivos, cuidar el lugar, ser respetuoso del grupo, etc.).

Pero no todo depende del trabajador, las condiciones en las que se hacen las tareas también deben ser cuidadas por parte del empleador (así se llama al que da el trabajo).

Hay un conjunto de leyes que cuidan a los que trabajan. El salario digno, la jornada laboral de 8 horas, las vacaciones, el aguinaldo, la licencia por enfermedad o la obra social son algunos de los derechos que corresponden a todas las personas que trabajan.

Eduardo López es secretario de UTE-CTERA. Él nos contó que, hace mucho, esto no existía. Si la gente se enfermaba, no cobraba o no tenía tiempo de vacaciones. Por eso los trabajadores se organizaron y formaron sindicatos, que son grupos de trabajadores (de maestros, colectiveros, médicos, camioneros, etc.) que luchan para lograr y mantener sus derechos. Hay tantos sindicatos como tipos de trabajos, y las personas se afilian si quieren, no es obligatorio. También hay una organización mayor que reúne a todos en una misma central. Cuando un sindicato quiere reclamar algo, puede organizar una marcha, un paro, una huelga o cualquier otra medida que avise a los empleadores y al resto de la gente que algo anda mal.

Pero más allá de las leyes y los sindicatos, muchos de los problemas relacionados con el trabajo no se resuelven fácilmente. Allí actúa el Ministerio de Trabajo. El ministro Carlos Tomada nos los explicó muy bien: “Cuando hay un problema en una fábrica o una huelga, tratamos de ayudar a que las partes se pongan de acuerdo. Por ejemplo, si de un lado está la empresa y del otro los trabajadores, tratamos de que uno aumente la propuesta de salarios y el otro que baje un poco sus pretensiones. También nos ocupamos de que la población tenga trabajo en blanco, es decir, trabajo registrado. Porque de otro modo no se podrán cumplir los derechos establecidos”.

¡Ahora ya sabemos algo más! Cuando haya huelga o una manifestación, podremos preguntarnos qué derechos y responsabilidades se están poniendo en juego.

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