Jubilación

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Jubilados 2.0, abuelos activos

¿Qué hacen los abuelos cuando no hacen de abuelos?

Pantuflas, bufanda, escuchar la radio… Nos habíamos hecho a la idea de que los abuelos se pasaban todas las tardes en casa tejiendo, tomando mate o, a lo sumo, yendo a la plaza a dar una vuelta al perro. Pero como la abuela de Mateo y Benja no tiene perro, su salida con un “amigo nuevo” parecía rara y decidimos investigar un poco más de qué se trataba.

Así descubrimos que muchos abuelos son jubilados, lo que no significa ser una persona inactiva, que se queda en casa sin planes. Un jubilado es una persona que, después de trabajar toda su vida, puede dejar de hacerlo porque hay un sistema que se va a encargar de que no necesite seguir trabajando. En nuestro país ese sistema lo organiza la ANSES, que es la Administración Nacional de la Seguridad Social, que le entrega a cada jubilado un carné que lo identifica como tal, como cuando uno es socio de un club y puede acceder a los beneficios presentando esa credencial.

Cuando las personas trabajan (de chofer, enfermero, electricista, maestro o periodista, lo que sea), una parte de su sueldo se destina a una caja que la ANSES usa para pagar las jubilaciones de la gente que ya no trabaja porque es muy mayor, por ejemplo, nuestros abuelos. El carné de la ANSES es el que permite que los jubilados puedan, entre otras cosas, cobrar su jubilación, acceder a descuentos en algunos servicios y productos y hacer los trámites para afiliarse al PAMI, que es la obra social de atención médica para los jubilados.

Pero que ahora no trabajen no quiere decir que no hagan nada. De hecho, algunos siguen levantándose temprano porque son madrugadores, pero también porque salen a hacer actividades que antes no podían por tener que trabajar, como leer, estudiar un idioma, ejercitarse, hacer cursos, viajar, ir al cine, al teatro, visitar amigos, bailar y cantar, colaborar en distintas organizaciones, o simplemente juntarse con otros jubilados para compartir intereses y actividades en común.

También averiguamos que, además de la ANSES, existe otra oficina pública que se ocupa de ellos. En la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (DINAPAM) hablamos con Esteban Franchello, quien nos contó que el Estado se preocupa mucho por los derechos de los mayores, y entendimos que los jubilados no son personas pasivas, obligadas a quedarse en su casa para aburrirse, sino que también pueden elegir cómo vivir su vida y participar en la comunidad. Incluso a algunos hasta se les da por buscarse una nueva pareja, como el “amigovio” de la abuela de los chicos.

Para muchos, jubilarse no es un bajón, todo lo contrario. Ahora tienen tiempo de hacer lo que más disfrutan, lo que les interesa, lo que les apasiona. Además, su experiencia de tantos años de trabajo y conocimientos puede ser aprovechada para enseñarnos a los jóvenes cosas que no sabíamos. Así que si tenés a mano a tu abuela, a tu abuelo, o a algún jubilado que conozcas, sentate a tomar un mate y a conversar, que tienen mucho para enseñarnos… ¡si tienen tiempo antes de la clase de folclore!

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