¿Cualquiera puede ser presidente o presidenta?

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¿Cualquiera puede ser presidente o presidenta?

Votar está bueno. Y es muy importante.

Cualquier argentino o argentina puede gobernar el país, una provincia o una localidad. Eso está bien claro en la Constitución Nacional. Sin embargo, nadie podrá llegar a hacerlo sin pasar por un largo proceso: el proceso de ser elegido por los demás. ¡Eso es la democracia!

La democracia es una forma de gobierno. En ella, los ciudadanos eligen a los que van a gobernar. Lo hacen a través del voto. Por eso es una democracia representativa: hay un conjunto de personas que toman las decisiones de gobierno en representación de los ciudadanos que los eligieron para que lo hagan. ¿Pero cómo se hace para elegir a esos representantes?

En Argentina, el presidente, los senadores, diputados, intendentes y concejales son nuestros representantes. Ellos deben ser elegidos y gobiernan durante un tiempo determinado. Por eso el proceso de elegir a nuestros representantes se da cada cuatro o seis años y se llama elecciones.

Entonces, las elecciones son ese momento en que elegimos a los que nos gobernarán. Un día determinado, el país (también cada provincia, si hay elecciones provinciales) se organiza para que todos y todas puedan ir a expresar sus ideas a través del sufragio (así se le dice al voto también).

Las elecciones se hacen un día domingo en las escuelas de Argentina, y deben votar las personas mayores de 18 años. El voto en nuestro país es obligatorio (hay que ir sí o sí) y secreto (nadie te puede obligar a decir a quién vas a votar). Y hay que ir con el DNI.

Para ordenarnos, existe el padrón electoral, que es un archivo donde aparece la escuela y la mesa a la que tiene que ir a votar cada argentino y cada argentina. (Como se imaginarán, no se puede votar en cualquier escuela o en cualquier mesa, ¡si no, sería un caos!).

En la escuela, cada mesa tiene su “cuarto oscuro”, que no es un lugar sin luz, sino un aula o habitación donde el votante entra solo y en privacidad. En el cuarto oscuro están bien ordenadas las boletas, unos papeles que dicen quiénes son los que se presentan como candidatos a representarnos. Cada ciudadano entra al cuarto oscuro, elige la boleta, la mete en un sobre blanco, lo cierra y lo deposita en la urna. Cada mesa tiene su propia autoridad, que es el presidente de la mesa, quien se asegura de que todo se haga correctamente.

Pero ¿cómo se sabe quién gana? A partir de las seis de la tarde del día de las elecciones, no puede votar nadie más. Cuando pasa esa hora se abren las urnas. El presidente de cada mesa se fija cuántas personas votaron y cuántos sobres hay (deben coincidir). Luego se empiezan a contar los votos, que se pasan en una planilla.

Cada urna, con sus votos y su correspondiente planilla, va a la Junta Electoral, el organismo responsable de toda la elección. Ahí se cuentan nuevamente los votos, se suman los de cada mesa, cada escuela y cada provincia, hasta que se llega a un resultado. El que saca más votos es, obviamente, el que gana las elecciones y ejercerá su cargo durante el período siguiente.

Actualmente hay un nuevo régimen electoral. Por eso, el proceso de elecciones tiene las elecciones primarias, donde se eligen candidatos, y las elecciones nacionales, donde se elige a quiénes gobernarán.

Quizás alguna vez escucharon decir que cada elección es una fiesta para los argentinos. ¿Saben por qué? Porque durante muchos años hubo dictaduras. En ellas, los gobernantes no fueron elegidos por el voto de los ciudadanos. Se autoproclamaron presidentes e impusieron sus ideas y sus decisiones, sin respetar los derechos ni las vidas de las personas.

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