¡Diferentes pero iguales!

Estándar
.

¡Diferentes pero iguales!

En nuestra escuela, pasan muchas cosas todos los días. De las buenas y de las otras. De las que nos hacen reír y de las que nos pueden hacer llorar. Algunas de las cosas que nos enojan y entristecen ocurrieron –como en muchas escuelas– todas juntas en un solo día. ¡Qué mal!
Para arrancar, el compañero que siempre se burla de todos vino especialmente inspirado; después Barramati no dejó que las chicas jugaran al fútbol; y después un compañero acusó a otro de robarle el mp3 y ahora puede ser que lo echen.

En una sola mañana, entonces, nos dimos cuenta de que la discriminación es cosa de todos. Porque a todos nos afecta y porque mucha veces, sin querer, discriminamos también. Preocupados, nos propusimos buscar una solución. Internet nos dio una primera pista: el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Allá fuimos.

Pedro Mouratian está a cargo de esta oficina y nos contó que todos somos diferentes pero, al mismo tiempo, tenemos los mismos derechos. Eso más allá del color de piel, de la religión, del origen étnico, del país donde nacemos, de si somos varón o mujer o cualquiera sea nuestra orientación sexual. Todos tenemos los mismos derechos y todos somos diferentes. Si esas diferencias no son respetadas, no solo es injusto, sino también discriminatorio.

De esa charla nos fuimos con muchas pistas nuevas para buscar nuestra solución. Primera: lo más importante es saber que todos tenemos los mismos derechos. Segunda: frente a una persona que discrimina, es necesario recordarle cuáles son estos derechos. Tercera: si la persona no cambia de actitud, se puede presentar una denuncia al INADI. Y cuarta: si el problema no se resuelve, puede hacerse una denuncia para presentar ante un juez.

Y eso hicimos.
Bueno, no. No denunciamos a nadie, pero fuimos a ver a un juez: Daniel Rafecas. Nos atendió en su despacho y nos aclaró más: en una escuela no debería haber discriminación. Es como una moneda: de un lado está el principio que nos obliga a todos los ciudadanos a no discriminar; del otro lado, el principio de igualdad ante la ley. Es muy importante aprender a conocer a los otros y respetarlos tal como son.

Así llegamos a la última pista: muchas de las cosas que pasan en la escuela pueden resolverse allí mismo haciendo valer nuestros propios derechos. Los derechos de los chicos. En nuestro caso, algunos se dieron cuenta de que burlarse de otros es una forma de discriminar, otros entendimos que nunca hay que juzgar o discriminar por origen, religión, familia, sexo o color de piel. Además de todo eso, Barramati, el profesor de Educación Física, debió darle la pelota a las mujeres y archivar su machismo. ¡Al fútbol jugamos tod@s!

.
Anuncios

Los comentarios están cerrados.