Fiesta democrática

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Fiesta democrática

Algunos miembros del blog pueden empezar a despedirse de las aulas, de los maestros, de los cuadernos y de los actos escolares porque para ellos… ¡¡¡se termina la primaria!!!

Como era de esperar, los futuros egresados decidieron hacer una fiesta. El problema apareció cuando Zabala se puso a elegir la música, la comida, la decoración, los invitados, ¡hasta nos dijo cómo había que ir vestidos!
Pero ¿¡quién la nombró dueña del evento!?
Obviamente, todos quisieron opinar: algunos a favor, otros en contra, y otros con sugerencias nuevas, tan disparatadas como las de Zabala.

En medio de una discusión en la cual nadie escuchaba a nadie, la directora nos propuso que votáramos democráticamente a un coordinador que organizara las cosas. Como Zabala estaba decidida a postularse para imponer sus ideas, a Clari le pareció que alguien tenía que hacerle frente. Y se postuló como candidata.

El desafío era grande y las probabilidades de que ganara, al principio, parecían bajas… Incluso las encuestas que hicimos desde el blog le daban pocos votos. (¡Qué lectores vendidos, che!).

Por eso pensó que sería mejor bajarse de las elecciones, hasta que una charla con Camilo y con un amigo la convencieron de lo contrario.

El amigo era el escritor Osvaldo Bayer, un hombre que entiende mucho acerca de luchar por causas justas. Osvaldo nos explicó que, aunque las estadísticas sean desfavorables, es necesario e importante hacer conocer la voz de las minorías; que hay que sentirse orgulloso de representar esas opiniones e intereses porque todos tenemos derecho a ser escuchados y a participar.
Nos contó que las democracias funcionan de ese modo y que es fundamental que todos tengan la posibilidad de decir lo que piensan y que alguien defienda su voz en el Congreso, aunque sea minoritaria.

Cuando llegó el día de la elección, la hicimos como corresponde: urna, cuarto oscuro, voto secreto y autoridades de mesa que pudieran contar los votos de todos y cada uno. Las candidatas eran Clarisa y Zabala. Lo importante es que no se trataba de un sorteo, del azar, sino de la voluntad de los compañeros del curso. El resultado… bueno, ya lo conocen. ¡Ganó Clari!

Ahora era la encargada de representar a los compañeros, y era fundamental saber qué querían, escucharlos, conocer qué expectativas tenían de la fiesta, qué música les gusta; qué esperaban de la decoración o del bufé.
Lo que nunca imaginó es que gente de la misma edad pudiera tener tantos gustos distintos. Le pidieron metal, rock nacional, salsa, reguetón… luces de colores, cortinas plateadas, alfombras, adornos reciclados… saladitos, dulces, bebidas con gas, sin gas….

Por suerte, Florencia y Victoria, dos chicas delegadas del centro de estudiantes del secundario, la ayudaron a entender que no siempre se puede contentar a todos. Cuando aparecen opiniones o ideas enfrentadas, hay que escuchar lo que cada uno tiene para decir, pero siempre buscando lo mejor para el grupo y, cuando no hay un acuerdo, las cosas se pueden resolver por votación y decisión de la mayoría.

Finalmente, la fiesta fue un éxito. Todos participamos, todos opinamos, todos colaboramos, y lo más especial: todos nos divertimos. Fue de verdad una “cosa de todos”.
Este espíritu nos llevó a pensar en cambios para el blog.
Una nueva etapa más abierta a la participación, más colaborativa por parte de los lectores…

Ya los tendremos al tanto. Por lo pronto… ¡Hasta siempre, escuela primaria!

Identidad

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Un nombre de verdad

¡Con el blog nos está yendo bárbaro! Nos leen muchos chicos y chicas de todo el país. Pero como queremos que el blog cruce las fronteras, que nos lean más, que se haga correr la voz, decidimos hacer una campaña de publicidad del blog.

Una campaña tiene sus secretos para que sea efectiva. Hay que pensar en muchas cosas a la vez. No dejar cabos sueltos. Por eso se nos ocurrió apoyar a la corredora más rápida de la escuela: Martina Novoa. Hacer carteles, remeras y notas en el blog. Una forma de alentarla a ella y, al mismo tiempo, de darnos a conocer más. ¡Genial!

Decidimos empezar con las remeras. Peeero… Sorpresa: Martina tenía un nuevo apellido. ¿Cómo? ¿Por qué?

En el pasillo de la escuela, su papá nos dio la noticia y la explicación. Nos contó que un día como cualquier otro, un señor se le acercó y le dijo que hacía mucho tiempo que lo estaba buscando. Se presentó como parte del equipo de antropología forense que colabora con las Abuelas de Plaza de Mayo. Y le explicó que, durante la última dictadura militar, quinientos bebés fueron robados de sus familias, y además les cambiaron el nombre y los llevaron a vivir a otro lado, con otra gente. Es decir, les hicieron vivir otra vida. Y sospechaban que el papá de Martina era uno de esos bebés.

Gracias a la búsqueda que hacen las “Abuelas”, ahora Manuel, el papá de Martina, sabe quién es realmente, que su familia lo estuvo buscando durante muchísimo tiempo y que es uno de los casi cien nietos recuperados, que conocen su verdadera identidad. Así que decidió cambiarse el nombre por el que le habían puesto sus papás, Manuel Gonçalvez Granada, hacerse un DNI nuevo y, también, acompañar a las Abuelas en la búsqueda y recuperación de más nietos como él. Por eso fue por lo que Martina también quiso cambiar su apellido, como su papá.

Como el tema nos siguió interesando, investigamos un poco más y conocimos a Estela de Carlotto, la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo. Allá se ocupan de encontrar a los nietos robados durante la dictadura y de ayudarlos a recuperar su identidad y a conocer a sus verdaderas familias. Ella nos contó que encontrar a los nietos es muy difícil porque a esos bebés se los llevaron lejos de sus familias y, en la mayoría de los casos, no se les contó su verdadero nombre u origen. Pero, por suerte, no están solas y son muchas las personas que trabajan para que esos nietos se reencuentren con sus familias, sus historias, su pasado y, con un poco de paciencia y mucho amor, ¡¡¡finalmente los encuentran!!!

Debe ser muy difícil enterarse de que uno no es quien creía ser, pero peor es vivir toda la vida en la mentira, ¿no? Cuando se cambian los nombres y los apellidos de los nietos recuperados, se está ayudando a encontrar la verdad acerca de lo que les pasó a muchas personas en nuestro país. Ayudarlos a ser quienes realmente son. ¡Qué emocionante debe ser encontrarse, saber cosas de tu verdadera familia y empezar a ver los parecidos!